Los futuros arquitectos, discapacitados por un día
10/11/2009
Alumnos de la UMA salen a la calle en sillas de ruedas y con los ojos tapados para chequear la accesibilidad de la ciudad. El profesor de una asignatura de urbanismo les invitó a ponerse en la piel de una persona discapacitada para entender los problemas reales a los que se enfrentan en su día a día. Tras la experiencia comprobaron, en primer lugar, la falta de civismo que existe por parte de muchos ciudadanos. También las deficiencias de la ciudad y cómo algunos proyectos recientes no cumplen con la normativa de accesibilidad vigente.
Los alumnos se organizaron en grupos y cada uno emprendió desde el campus del Ejido una ruta distinta de dos horas. Chequearon la ciudad desde tres ópticas, la de una persona en silla de ruedas, la de otra con problemas de visión reducida y la de un ciego. Las sensaciones sorprendieron a la mayoría, pues hasta que no se taparon los ojos o se sentaron en la silla de ruedas no llegaron a comprender de verdad la dificultad que entraña desplazarse así. "Tenemos que llegar hasta Fuente Olletas y volver, no sé si llegaremos", decían Enrique Bravo y Gonzalo Ochotorena al inicio del ejercicio. Con algo de retraso pero con la libreta llena de fallos en el trazado urbanístico de la ciudad, cumplieron con el objetivo. Lo que más le sorprendió a estos alumnos fue ver como en calle Cristo de la Epidemia, reformada el pasado verano, no se cumplen todas la normativa de accesibilidad vigente.
"En general las calles reformadas están bien pero no completas. En Cristo de la Epidemia, por ejemplo, los alcorques no cumplen la normativa, ni están señalizados con su bordillo correspondiente, ni tienen rejillas", explica Bravo. Los alumnos ahora saben de su importancia. Puedes caer con la silla de ruedas o no detectarlo en caso de ser ciego y andar con un bastón. Hubo quien encalló una rueda ayer. Respecto a las antiguas calles de Capuchinos, como en otros tantos barrios históricos de la capital, las deficiencias de accesibilidad se suman por decenas, pues son calles realizadas en otros tiempos que deben ser adaptadas.
En este ejercicio colectivos de discapacitados como la Once y Atolmi. Manuel Ribero, del primero, afirmó que la ciudad no está adaptada para personas con problemas de visibilidad y criticó que las mejoras que se realizan no cuentan con este colectivo de discapacitados. Francisco Torres, por su parte, dijo que las barreras arquitectónicas para las personas con problemas de movilidad cada vez son menores, pero reivindicó mayor concienciación ciudadana. Considera que ésta llegará "poco a poco" y que actividades como la de ayer, contribuyen a conseguirlo.
Fuente: malagahoy.es - J. A. Navarro Arias
