Teatro Municipal Santiago | Accesibilidad y Gestión

Trece años atrás enviamos nuestra primera solicitud con consideraciones para mejorar la accesibilidad y las posibilidades para que personas en silla de ruedas pudieran ingresar y disfrutar en forma independiente, cómoda y sin dificultades en el Teatro Municipal de Santiago. Hoy, a pesar de una remodelación post terremoto, y otra que incluyó el exterior, se siguen dando las mismas condiciones que en aquellas épocas. Solamente se sumó una apretada y mezquina rampa en los adoquines de acceso al Teatro.

Aprovechando una invitación a una función de El Lago de los Cisnes comprobamos las condiciones actuales de acceso, circulación y permanencia en el interior del teatro y que analizamos a continuación:

Partamos en el exterior del Teatro, sector sometido a varias remodelaciones importantes en los últimos años:
Toda la superficie exterior del teatro es de adoquines, superficie bastante complicada para la circulación. Lamentablemente no se pensó en un ruta delimitada de pavimento más estable en la vereda y de aproximación al Teatro, solución que hemos visto implementada en importantes circuitos patrimoniales en el mundo. Destaca en este sector el acceso sorpresivo al estacionamiento subterráneo el cual no tiene ninguna advertencia táctil para personas ciegas y numerosas rejillas que también obstaculizan y dificultan la circulación.

Exterior Teatro Municipal

Foto izquierda: Situación actual, sobran obstáculos y malas superficies de circulación. Foto derecha: Ejemplo de ruta accesible que se hace visible cuando la superficie no es apta ni cómoda para la circulación de algunas personas.

El primer desnivel en el acceso al Teatro se salva con una estrecha rampa de adoquines en ambos costados. Se debiera haber levantado todo el ancho de ambos costados de acceso en forma de plano inclinado. Sería una solución más estética y menos notoria que la pintura amarilla con la que finalmente se debe delimitar el apretado ancho de la rampa para evitar tropezones de los que caminan. (Tanto escándalo por el valor patrimonial como argumento para no implementar accesibilidad y siempre terminan pintando de «amarillo pato» los desniveles peligrosos.)

rampas oriente y poniente desde vereda a acceso teatro municipal

En el interior existen dos rampas que comunican diferentes niveles. La primera conduce hacia el interior de la sala y la segunda hacia el sector cafetería. Ambas tienen una pendiente muy elevada, sobrepasando toda posibilidad de ser salvadas en forma independiente. Aún en nuestro caso, en silla de ruedas eléctrica, se requiere de apoyo para evitar la posibilidad de un volcamiento. La segunda rampa, también sobrepasada en pendiente, está bloqueada por un pendón de auspicio, dando cuenta de la importancia que la gestión le asigna a la posibilidad de circulación en silla de ruedas en el interior.

Rampas interiores

Ambas rampas sobrepasan con creces la pendiente máxima normada para estos casos. Se requiere asistencia para el uso.

Esa noche acudieron 3 asistentes en silla de ruedas y al menos una persona con graves dificultades de desplazamiento. Dos personas pudieron salir de sus sillas de ruedas (discapacidades donde es posible la descarga de peso pero no la marcha) y trasladarse con ayuda al asiento. En nuestro caso, donde la persona no sale de su silla de ruedas, personal del lugar le pidió retirarse del pasillo (contiguo a las ubicaciones de sus acompañantes) y ubicarse en un espacio (bastante estrecho) tras la última fila. Ante nuestra insistencia sobre que veníamos todos juntos se nos proporcionó un banquito de madera para que uno de nosotros pudiera acompañarla en el lugar.

Nos tomó más de 10 minutos solucionar los problemas de ubicación de todas las personas, intercediendo, conseguir cambio de asientos, ceder asiento en orilla a pasillo a una persona que no podía desplazarse hacia el interior, etc, etc, todo esto minutos antes de que empezara la función.

Todos los inconvenientes se hubieran solucionado si existieran al menos dos espacios designados para personas en silla de ruedas con la posibilidad de quedar junto a un acompañante. Existe la posibilidad de sacar dos butacas en el nivel intermedio y ser reemplazadas por sillas que pueden ser retiradas rápidamente (del tipo usadas en los palcos) para no perder las ubicaciones en el caso de que no asistieran personas en silla de ruedas.

Si bien el personal a cargo hizo un esfuerzo durante todo el proceso, nos quedó la certeza que este tipo de público es un problema para el teatro, que se improvisa en el momento para solucionar los inconvenientes y que claramente no es ni ha sido tema el buscar soluciones eficaces, lógicas y que hemos visto en teatros bastante más meritorios en riqueza patrimonial.

A la izquierda el lugar ofrecido al espectador en silla de ruedas y el "banquito" para el acompañante. A la derecha el lugar donde se debiera retirar una butaca y reemplazar por una silla tipo palco.

A la izquierda el lugar ofrecido al espectador en silla de ruedas y el «banquito» para el acompañante. A la derecha el lugar donde se debiera retirar una butaca y reemplazar por una silla tipo palco.

Se requiere solucionar los accesos y rampas tanto interiores como exteriores y los lugares de permanencia con acompañantes en el interior de la sala. Después de eso una adecuada capacitación del personal para solucionar con agilidad los problemas que se presentan.

Retirar dos butacas e instalar rampas adecuadas no le quitarán valor patrimonial al lugar, si le otorgará más dignidad a un recinto que debe prestar una utilidad cultural a todos sus asistentes en igualdad de condiciones.

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