Una piscina accesible no depende solo de un elevador. También requiere una silla de ruedas resistente al agua, una camilla para el cambio de ropa y un espacio privado que permita realizar transferencias seguras. Estos elementos completan la cadena de accesibilidad, favorecen la autonomía, protegen la privacidad y permiten un uso digno e igualitario. Son ayudas técnicas esenciales para inclusión.
El 4 de marzo de 2025 se cumplen 9 años desde la publicación del DECRETO 50 que modificó la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones para actualizar sus normas a la Ley Nº20.422. La fecha marca un importante hito en los avances de la accesibilidad universal y en quienes llevamos décadas impulsando este tema en Chile.
