Calles + seguras: dos Guías que vale la pena conocer

El diseño universal busca que los entornos puedan ser utilizados de manera segura, cómoda y autónoma por personas de diversas edades y habilidades. La seguridad, uno de sus siete principios, plantea reducir al mínimo los riesgos y las consecuencias de acciones accidentales. Aplicado a nuestras calles, este principio obliga a considerar cómo la velocidad vehicular afecta a quienes se desplazan a pie, especialmente a personas con menor funcionalidad.

Infografía circular con cuatro medidas de diseño urbano para calles más seguras: dimensionar correctamente calzadas y pistas, interrumpir tramos largos que favorecen la velocidad, reducir la velocidad de giro en intersecciones y diseñar calles a escala humana, priorizando la seguridad y comodidad de peatones y ciclistas.El tráfico calmado no es, por tanto, solo una estrategia de seguridad vial: es también una condición necesaria para crear recorridos peatonales más seguros, comprensibles y confortables.

Una calle ancha, recta y despejada, invita naturalmente a conducir más rápido. Podemos instalar una señal de 30 km/h, pero si el diseño de la vía transmite que es seguro circular a mayor velocidad, la señal y la infraestructura estarán enviando mensajes contradictorios.

 Una velocidad segura no solo se señaliza, también se diseña.

Dos publicaciones recientes abordan precisamente este desafío y entregan herramientas concretas para quienes planifican, diseñan o intervienen nuestras calles.
Por una parte, la Guía para la Implementación de Zonas de Tránsito Calmado (ZTC), desarrollada en Chile y dirigida especialmente a equipos municipales de Tránsito, Obras y Planificación, profesionales del sector privado y organizaciones de la sociedad civil.
Por otra, Designing for Safe Speeds, de Global Designing Cities Initiative, reúne experiencias, criterios de diseño y buenas prácticas internacionales para conseguir que la propia configuración de las calles favorezca velocidades más seguras.

Una idea común: hacer que la calle explique cómo debe utilizarse

Ambas publicaciones coinciden en un principio: el comportamiento de quien conduce está fuertemente condicionado por el entorno que percibe.
Una calzada sobredimensionada, largas distancias rectas y esquinas con amplios radios facilitan velocidades mayores.

Por el contrario, calles más compactas, cruces más cortos, radios de giro menores, vegetación, mobiliario y una mayor presencia de peatones y ciclistas ayudan a construir un entorno donde reducir la velocidad resulta más intuitivo.
No se trata solamente de pedirle al conductor que maneje más lento. Se trata de diseñar una calle en la que conducir más lento sea la conducta natural.

 Cuatro decisiones de diseño que pueden cambiar una calle

Ilustración frontal de una calle arbolada con un automóvil y flechas que muestran el ancho ajustado de la pista para evitar velocidades excesivas.

1.- Dimensionar correctamente las calzadas y pistas

Más ancho no necesariamente significa mejor.
Las pistas excesivamente anchas aumentan la sensación de seguridad de quien conduce y pueden incentivar velocidades mayores. Ajustar sus dimensiones permite moderar la velocidad y, al mismo tiempo, recuperar espacio para peatones, ciclistas, vegetación, mobiliario u otros usos.

Calle residencial arbolada con un cruce peatonal elevado y señalizado, atravesado por una persona usuaria de silla de ruedas.
2.- Interrumpir los largos tramos que favorecen la velocidad

Una calle larga, recta y sin elementos que modifiquen su recorrido facilita la aceleración.
Cruces peatonales a nivel de vereda, estrechamientos, chicanas y otras intervenciones pueden ayudar a mantener una velocidad más constante y compatible con el entorno urbano.

 

Vista aérea de una intersección con esquinas estrechas, cruces peatonales y pavimento táctil. Un automóvil gira siguiendo una trayectoria corta señalada con una flecha verde.

3.- Reducir la velocidad de giro

Las intersecciones son uno de los puntos de mayor conflicto entre vehículos y personas.

Reducir los radios de las esquinas obliga a realizar giros más lentos y, además, puede disminuir la distancia que debe recorrer un peatón para atravesar la calzada.

Ilustración de una calle arbolada con veredas, ciclovía, peatones, ciclista, comercio y personas sentadas en una terraza.

4.- Diseñar calles a escala humana

Árboles, mobiliario, veredas activas y una mayor presencia visual de peatones y ciclistas modifican la percepción del espacio.

La calle deja de entenderse exclusivamente como un corredor para automóviles y comienza a funcionar como un lugar de encuentro, circulación y permanencia para distintos usuarios.

 La guía chilena ZTC : llevar estos principios a nuestras ciudades

PORTADA GUÍA ZONA DE TRÁNSITO CALMADO ZTC

La Guía para la Implementación de Zonas de Tránsito Calmado acerca estos conceptos a la realidad chilena y entrega criterios concretos para desarrollar ZTC.

Entre otros aspectos, aborda anchos de calzada y pistas según el tipo y velocidad de la vía, medidas de calmado de tránsito, resaltos, demarcaciones y criterios aplicables a calles donde conviven vehículos, peatones y ciclos.

Su contenido conjuga el «queremos calles más seguras”, a decisiones concretas de planificación y diseño. Dirigida a profesionales municipales de Tránsito, Obras y SECPLAN, profesionales del sector privado vinculados al diseño vial y organizaciones de la sociedad civil interesadas en impulsar transformaciones en sus barrios.

 Una advertencia necesaria: no toda intervención es automáticamente accesible

Las medidas de tráfico calmado deben analizarse también desde la accesibilidad universal. En especial el urbanismo táctico, que puede ser una herramienta útil para ensayar soluciones de manera rápida y económica, pero requiere mantención y una posterior consolidación cuando la intervención demuestra ser efectiva. La rapidez lleva muchas veces a pasar por alto principios de diseño universal.

Asimismo, el uso excesivo de colores, patrones y estímulos visuales puede dificultar la comprensión y orientación de algunas personas.

Una calle más lenta debe ser también una calle comprensible, accesible y segura para todos.

 Dos publicaciones para guardar y consultar

Prtada de las dos guías de transito lento.

Estas guías no están pensadas solamente para especialistas en seguridad vial. Son especialmente útiles para quienes toman decisiones que terminan definiendo cómo serán nuestras calles: municipios, consultores, proyectistas, profesionales de tránsito, arquitectura, urbanismo y organizaciones ciudadanas.

Una aporta criterios y experiencias internacionales; la otra permite comprender cómo implementar Zonas de Tránsito Calmado dentro de nuestra realidad.

Vale la pena conocerlas, descargarlas y tenerlas como material de consulta.

Ir a GUÍA Zonas de Tráfico calmado [PDF]

Ir a Web de descarga «Designing for Safe Spaces» 

No basta con señalar una velocidad segura: hay que diseñar la calle para que circular a esa velocidad sea lo natural.