¿Qué hace una Ciclovía en el andén de un paradero?
Una ciclovía en el andén de un paradero provoca inseguridad en el peatón al esperar o descender del bus. Se le obliga a cruzar un espacio esquivando ciclistas que rara vez disminuyen su velocidad, incluso en presencia de personas.
Desde hace algún tiempo, se han implementado ciclovías que coinciden con los corredores del transporte público en algunas vías de la ciudad. Una situación que debiera evitarse en lo posible.
Si bien esto puede responder a la necesidad de integrar modos de transporte y optimizar el uso del espacio vial, esta superposición plantea conflictos importantes, especialmente en el área destinada al ascenso y descenso de pasajeros.
Permitir el paso de ciclistas por estas zonas va contra los principios del diseño universal. Se introduce un elemento móvil que genera situaciones de riesgo, interrumpe trayectorias y espacios accesibles comprometiendo la seguridad de los usuarios del bus.
Desde una perspectiva urbanística y de planificación del transporte, es fundamental garantizar la exclusividad peatonal en los entornos inmediatos a las paradas, en favor de la seguridad del usuario.

Las 3 fotografías muestran ejemplos reales en 3 comunas de Santiago de paraderos atravesados por ciclovías — unos más peligrosos que otros.
Actualmente, en varias comunas se han construido ciclovías coincidentes con los andenes de los paraderos de transporte público sin los resguardos mínimos necesarios para proteger al peatón.
El paradero debe ser un espacio seguro, donde no sea necesario negociar el paso con otros modos. Cuando esto no se cumple, no solo se vulnera la accesibilidad universal, sino también el derecho a una movilidad segura, continua y con prioridad absoluta para el peatón.
Las siguientes imágenes corresponden a los mismos casos anteriores pero con fotografías intervenidas (photoshop) realzando los puntos que deben modificarse para aportar mayor seguridad al que espera o baja del transporte público.

Si no es posible reubicar la ciclovía por la parte posterior del paradero, es clave garantizar:
- Andén exclusivo de al menos 1,20 a 1,50 metros de ancho como espacio seguro para el peatón.
- Demarcación de cruce peatonal (tipo cebra) con franjas de alerta podotáctil y señalización visible. Esto para alertar a los ciclistas a reducir la velocidad y ceder el paso, especialmente en momentos de abordaje o descenso. Recordar que la rampa se encuentra en la segunda puerta del bus y requiere un lugar libre y accesible para su despliegue.
- Un andén continuo de al menos 8 metros de largo, en función del tamaño de los buses del recorrido correspondiente.
- Campañas de educación vial que recuerden constantemente la prioridad del peatón en estas zonas.
Es fundamental que los ciclistas identifiquen y respeten claramente su ingreso a zonas peatonales.
El área de ascenso y descenso de los buses es parte de la ruta accesible, debe ser de uso exclusivo peatonal y estar libre de interferencias que comprometan el desplazamiento seguro y autónomo.
Por ello, destacamos modelos de diseño implementados en países como Australia, Canadá y otros, que refuerzan estos principios y aseguran un entorno peatonal seguro:
Desplazamiento de la ciclovía

La primera opción siempre debe ser proyectar la ciclovía por detrás del paradero, incorporando cruces, señalización y resguardos que orienten al ciclista, mientras se garantiza un andén seguro y exclusivo para el peatón.
Desplazamiento del andén y angostamiento de la ciclovía

Cuando el espacio es limitado, puede optarse por trasladar el andén hacia el exterior, asegurando al menos un espacio exclusivo para el peatón durante la espera o al subir/bajar del bus.
En este caso, el angostamiento de la ciclovía sobre el tramo del andén debe ir acompañado de señalización clara que refuerce la prioridad peatonal absoluta. En estas zonas, el ciclista o usuario de scooter es el invitado, no el protagonista.
Hacemos un llamado a las autoridades a implementar campañas educativas y a revisar los diseños de paraderos, priorizando el resguardo peatonal y respetando la pirámide invertida de movilidad.
Los diseños que permiten compartir el espacio de ascenso y descenso con una ciclovía, sin los resguardos mínimos señalados, deben ser descartados.
Revisa el video corto aquí
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Paraderos y ciclovías, análisis desde la accesibilidad universal

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