Baños con camilla | El piso no es alternativa

¿Acostarías a tu hijo sobre el piso de un baño público para acomodar su ropa o para mudarlo?

Aunque resulte difícil imaginarlo, muchas familias tienen que hacerlo.

Los mudadores instalados en los baños públicos están pensados para niños pequeños, generalmente de hasta 15 kilos. Pero las necesidades de apoyo no terminan cuando un niño supera ese peso y la inclusión no termina en esa etapa de la infancia.

Hay niños mayores, jóvenes y adultos que necesitan realizar un cambio de ropa, una muda o determinados procedimientos en posición acostada. Cuando no existe una camilla, las alternativas son muy pocas: hacerlo en el piso del baño o no salir de casa.

El problema no es menor. Realizar estas tareas en el suelo afecta la higiene, la seguridad y, especialmente, la dignidad de la persona. También obliga a quien la asiste a agacharse y levantarla desde el piso, con el esfuerzo y riesgo que ello implica.

Una solución sencilla que puede cambiarlo todo

En muchos baños accesibles de grandes dimensiones existe espacio suficiente para incorporar un elemento adicional: una camilla estable y segura, permitiría realizar estos procedimientos a una altura adecuada, de manera mucho más segura y digna.

¿Dónde se necesitan?

Especialmente en lugares donde permanecemos durante varias horas (2 o más horas) o donde no resulta sencillo regresar rápidamente a casa: aeropuertos, grandes centros comerciales, recintos deportivos y hospitalarios, colegios y universidades, parques y otros lugares de alta afluencia y permanencia.

En estos espacios, contar con una camilla puede determinar algo tan básico como poder permanecer en el lugar o tener que volver a casa.

¿Qué se necesita?

No estamos hablando de una intervención compleja.

El baño debe mantener todas las condiciones de accesibilidad, espacios de giro y transferencia, alturas de inodoro, lavamanos libres bajo cubierta, grifería monomando, barras de apoyo, puerta de 80 cm libre de paso y demás elementos.

Se incorpora una camilla acolchada de aproximadamente 70 cm de ancho por 180 cm de largo, idealmente de altura regulable o ubicada a una altura entre 48 a 50 cm que va a facilitar las transferencias o la asistencia que puede prestar otra persona.

Planos muestran un baño accesible con camilla en su interior. La diferencia entre ambos es que uno tiene transferencia hacia el inodoro solo desde un costado y la figura siguiente desde ambos.

Una idea que no es nueva

En otros países este tipo de infraestructura lleva años desarrollándose.

Desde 2005 se ha extendido el modelo “Changing Places”, originado en Reino Unido y posteriormente implementado en otros países. Hoy cuentan con más de 2.500 instalaciones en Australia, Irlanda, Alemania, Estados Unidos, etc.

Changing Place establece estándares mínimos de diseño y equipamiento, certificando aquellos recintos que cumplen con sus requisitos y autorizando el uso del símbolo que los distingue. Link a The practical guide [pdf]

Estos recintos incorporan equipamiento adicional para personas que necesitan mayores apoyos, entre ellos una camilla y sistemas de elevación para facilitar las transferencias.

Estos baños no reemplazan a los baños accesibles, son un servicio adicional.

Dos fotografías muestran baños con camilla y ducha según los estándares de Changing Places. Las fotos llevan el logo del consorcio que promueve estos baños en el mundo

Foto izq.: Changing Place en Aeropuerto Gatwick Londres (Foto 24dashcom) |  Foto der.: Changing Place en Biblioteca de Birmingham (Foto 24dashcom)

El piso de un baño nunca debiera ser la alternativa

La accesibilidad va más allá de un baño accesible. Significa reconocer que hay personas que necesitan apoyos adicionales para poder estudiar, viajar, asistir a un evento o simplemente pasar algunas horas fuera.

Incorporar una camilla en determinados baños accesibles es una modificación pequeña. Para una persona y su familia puede significar la diferencia entre poder salir de su casa o no.