La arquitectura puede incluir o excluir. Escaleras, desniveles, circulaciones inaccesibles o espacios mal diseñados siguen impidiendo que muchas personas entren, trabajen o participen. La accesibilidad debe comenzar en el proyecto, considerando la diversidad de usuarios desde el primer croquis. Cuando el entorno deja a alguien fuera, la exclusión se construye y eso no lo podemos permitir.
Una camilla en determinados baños accesibles permite que niños mayores, jóvenes y adultos que requieren apoyo puedan cambiarse de ropa, realizar una muda o procedimientos de forma segura, higiénica y digna. Incorporarla en aeropuertos, centros comerciales, recintos deportivos y otros espacios de alta afluencia y permanencia puede definir una diferencia entre poder salir de casa o no.
Una piscina accesible no depende solo de un elevador. También requiere una silla de ruedas resistente al agua, una camilla para el cambio de ropa y un espacio privado que permita realizar transferencias seguras. Estos elementos completan la cadena de accesibilidad, favorecen la autonomía, protegen la privacidad y permiten un uso digno e igualitario. Son ayudas técnicas esenciales para inclusión.
Un grave accidente reabre el debate sobre la seguridad y accesibilidad en los procesos de embarque y desembarque aéreo. Cuando no existen mangas, las escaleras móviles generan riesgos y limitan la autonomía de muchas personas. Existen alternativas accesibles utilizadas en distintos países que permiten avanzar hacia un transporte aéreo más seguro e inclusivo.
Frente a la actual tendencia de planificar y diseñar con perspectivas específicas, surge el riesgo de omitir necesidades. El Diseño Universal no elimina estas perspectivas necesarias, sino que las ordena bajo una lógica técnica y política más amplia. Su objetivo no es diseñar para grupos segmentados, sino concebir, desde el inicio, una ciudad articulada para la diversidad completa del ser humano.
Un recorrido por el Museo de Motocicletas de Puerto Octay (MUMO) desde la perspectiva de la accesibilidad universal. Un proyecto cultural valioso que, sin embargo, excluye a personas con discapacidad por decisiones de diseño, omisiones e incumplimientos a la normativa vigente.
En Chile, algunos centros de eventos, productoras y plataformas de venta de tickets obligan a asistentes en silla de ruedas a comprar dos entradas para asistir a un evento: una para sí mismas y otra «obligatoria para un acompañante». Desde Ciudad Accesible denunciamos esta práctica discriminatoria e invitamos a presentar reclamos ante SERNAC para exigir igualdad de condiciones.
Los nuevos proyectos deben generar soluciones urbanísticas que aporten positivamente al entorno. La accesibilidad universal es un componente esencial para los vecinos y peatones. Este proyecto no lo favoreció, aumentando la inaccesibilidad del entorno.
Cumplimos 25 años comunicando y entregando información y recursos para lograr el sueño de un Chile Accesible. Hoy nos detenemos para mirar atrás…. y recordar algunos de nuestros principales hitos.
Se aclaran las responsabilidades y el papel que juegan las DOM como fiscalizadores y los arquitectos como «responsables» del cumplimientos de las normas de accesibilidad universal. Queda por comprobar si los «responsables» por ley asumirán los costos de reparación.
