Ascensores en el espacio público | Accesibilidad «fuera de servicio»

El jueves 13 de agosto, una persona usuaria de silla de ruedas salió de su oficina en Vitacura, para cruzar hacia Parque Arauco durante su horario de almuerzo.

El ascensor de la pasarela por el lado de Vitacura llevaba un tiempo sin funcionar. La alternativa es una rampa que “siempre está operativa”. ¡Por suerte las rampas no entran “en mantención”!

Cruzó Kennedy, realizó sus trámites y menos de una hora después emprendió el regreso. Entonces apareció el problema. El ascensor del lado de Las Condes, que había ocupado minutos antes, tenía un cartel de “Fuera de servicio”.

La alternativa por este lado es una escalera, que evidentemente no es opción para una persona usuaria de silla de ruedas. Así, una pasarela que una hora antes permitía cruzar la autopista dejó repentinamente de ser accesible.

La solución fue buscar otro cruce. Hacia el oriente no existe continuidad peatonal accesible por Manquehue, por lo que fue necesario dirigirse hacia el poniente. Un recorrido que debía ser de aproximadamente 340 metros terminó agregando cerca de 1.000 metros adicionales de desplazamiento. Todo porque un ascensor dejó de funcionar.

3 fotos muestran los rayados y mal estado de los dos ascensores de la pasarela del Parque Arauco

 Una ruta accesible no puede quedar “Fuera de servicio”

Este episodio resume perfectamente el problema de utilizar ascensores como solución principal de accesibilidad en el espacio público.

No estamos en contra de los ascensores. Son indispensables en edificios y en muchas situaciones donde no existe otra alternativa razonable.

El problema es hacer depender la continuidad de una ruta peatonal en el espacio público con un equipo expuesto permanentemente a fallas, cortes de energía, vandalismo y necesidades de mantención.

En la pasarela de Parque Arauco, la diferencia entre ambos lados es evidente. Por el lado de Vitacura existe una rampa y un ascensor (hace semanas ya fuera de servicio). Por el lado de Las Condes las opciones son ascensor o escalera. Cuando falla ese ascensor, la accesibilidad desaparece.

Parque Arauco asumió la mantención de un equipo expuesto a condiciones de uso absolutamente hostiles: vandalismo, daños deliberados en botoneras, rayados y hasta personas que orinan en su interior. Es incómodo decirlo, pero es la realidad. Podemos lamentar esos comportamientos, instalar cámaras y reparar una y otra vez el equipo (algo que Parque Arauco hace) . Lo que no podemos hacer es diseñar la accesibilidad del espacio público suponiendo que el vandalismo y poca educación no existen.

 La accesibilidad universal debe diseñarse para la realidad, no para «condiciones ideales de funcionamiento».
 Las soluciones de Vitacura

Hace años la Municipalidad de Vitacura gestionó una rampa para conectar la pasarela de Parque Arauco con su territorio. Esa solución ha permitido mantener la continuidad accesible incluso cuando el ascensor deja de funcionar.

La solución pendiente por el lado de Las Condes es evidente: completar la pasarela con una rampa que entregue una ruta accesible permanente y que no dependa del funcionamiento de un ascensor. Éste puede ser un complemento, pero no la única forma para definir una ruta peatonal como «accesible».

 La coordinación entre la Municipalidad de Las Condes y Parque Arauco permitiría completar esta pasarela con una solución permanente, sin depender de un equipo ‘en mantención’.

Dos fotos muestran en una a muchas personas bajando por la rampa del lado de Vitacura y la otra con una cruz muestra la escalera y ascensor por el lado de Las Condes

 Cuauhtémoc: otra pasarela, la misma frontera

Unos metros más allá encontramos un segundo ejemplo. La pasarela del Parque Cuauhtémoc cuenta por el lado de Vitacura con una rampa de aproximadamente 160 metros que salva ocho metros de desnivel mediante una pendiente continua de 5%. Un verdadero aporte urbano. Se cruza la pasarela y se llega a Las Condes.

 Y ahí termina la accesibilidad.

Al otro lado espera una antigua escalera y un entorno peatonal que tampoco entrega la continuidad accesible que requiere este cruce.

Dos pasarelas sobre Kennedy muestran así una situación difícil de explicar: por el lado de Vitacura se construyeron rampas; por el lado de Las Condes las soluciones siguen pendientes.

Durante años hemos escuchado que los proyectos vienen. Mientras llegan, las personas siguen esperando.

Dos fotos, en una la rampa curva y de suave pendiente del lado de Vitacura y la otra muestra la escalera y ruta de peldaños y adoquines por el lado de Las Condes

Foto izq.: Rampa Vitacura Pasarela Peatonal Cuauhtémoc Foto der.: Realidad de la accesibilidad en el otro costado de la pasarela.

 Manual de Carreteras – ¿Garantiza la accesibilidad?

Revisando el Manual de Carreteras, Volumen N.º 3: Instrucciones y Criterios de Diseño, encontramos una disposición que merece atención. El numeral 3.1003.103 “Pasarelas” establece criterios para garantizar la accesibilidad y continuidad de estas estructuras, incluyendo las características de sus rampas. Pero posteriormente abre la posibilidad de adoptar soluciones diferentes: “La Dirección de Vialidad podrá aceptar soluciones diferentes, debidamente justificadas, que respeten la accesibilidad universal, como por ejemplo, ascensores, siempre que exista un responsable de su mantenimiento periódico.”

El  Manual reconoce al ascensor como una solución que debe ser justificada y cuya aceptación está condicionada a que exista un responsable de su mantenimiento. La experiencia obliga a hacerse una pregunta adicional:

¿Basta con garantizar un responsable de su mantenimiento o deberíamos garantizar, antes que nada, que una ruta accesible nunca desaparezca porque el ascensor dejó de funcionar?

Porque una empresa puede cumplir perfectamente con su contrato de mantenimiento. Puede llegar el técnico, puede reparar el ascensor, puede incluso hacerlo rápidamente. Pero durante esas horas o días, la persona que llegó hasta ahí sigue sin poder cruzar.

 Accesibilidad que funciona siempre

Las rampas necesitan espacio y pueden exigir proyectos más complejos. Nadie discute eso. Pero tienen una ventaja difícil de superar: están disponibles las 24 horas, los 365 días del año. No dependen de electricidad, motores, sensores, repuestos ni contratos de mantención. Y difícilmente amanecen con un cartel de “Fuera de servicio”.

Por eso creemos que un ascensor puede ser un complemento, pero no debiera constituir la única forma en que una persona con movilidad reducida pueda completar una ruta peatonal en el espacio público.

 La pasarela de Parque Arauco necesita completar su accesibilidad por el lado de Las Condes mediante una rampa.
 La pasarela Cuauhtémoc necesita completar la ruta que Vitacura ya resolvió por su lado.
 Y la Municipalidad de Las Condes necesita acelerar proyectos que llevan demasiado tiempo pendientes.

Una pasarela no es accesible porque tenga un ascensor. Es accesible cuando todos pueden cruzarla cada vez que se necesite.

La accesibilidad universal no puede estar “fuera de servicio”.

Dos fotos, una muestra a un joven en silla de ruedas subiendo por la rampa y la otra a dos personas subiendo por la escalera del otro extremos de la pasarela

Rampa Vs Escalera. Un diseño sirve a todos el otro deja fuera a algunos.