La norma no siempre responde con facilidad cuando se trata de adaptar entornos construidos. El objetivo debe ser siempre dar respuesta al desplazamiento de todos los peatones y los ajustes deben adecuarse a ese fin.
La accesibilidad es un proceso de mejora continua y quienes saben de eso es la productora que organiza Lollapalooza. Este año (2019) destacaron algunas intervenciones que permitieron disfrutar a todos por igual.
Modificaciones del Manual de Señalización de Tránsito incluye propuestas que no cumplen los estándares de diseño universal vigentes. Nuestro principal punto de discordancia se refiere al uso compartido de los andenes de paraderos del transporte público con tramos de ciclovías.
Después de 23 años de gestiones se logra una pasarela peatonal accesible sobre la Av. Kennedy, una autopista urbana que dividió dos comunas haciendo imposible el cruce peatonal accesible en 7 km de extensión.
Algunos alcances a intervenciones en el espacio público que colaboran en la movilidad peatonal pero que olvidan algunas necesidades básicas de diseño universal.
Los proyectos que favorecen el desplazamiento no motorizado, son un tremendo aporte a las ciudades. Nuestra preocupación es constatar cómo interactúan las personas con discapacidad con la oferta de desplazamiento que se da al peatón.
Evidenciamos la necesidad urgente de proporcionar vías de evacuación accesibles y sin obstáculos, partiendo por aquellas que forman parte de los “mapas de seguridad” que proporciona la Onemi. El caso de Arica.
Analizamos la reciente reposición de veredas de calle Camino El Alba en la comuna de Las Condes para comprobar en terreno las mejoras en cuanto a accesibilidad universal.
